El 7 de enero de 2026, más de 200 elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México rodearon un predio en Cuajimalpa. No era un operativo antidrogas ni un desalojo cualquiera. Adentro había 936 perros y gatos en condiciones de hacinamiento, maltrato y deterioro de salud. Fue el mayor rescate animal en la historia de la capital.
Lo que pasó
El Refugio Franciscano operaba en un predio ubicado en el kilómetro 17.5 de la carretera México-Toluca, en la alcaldía Cuajimalpa. Durante semanas previas al operativo se acumularon denuncias ciudadanas por maltrato animal: hacinamiento extremo, falta de salubridad y animales en estado de salud crítico.
Tras una resolución judicial, la jefa de gobierno Clara Brugada ordenó el operativo de rescate. Los animales fueron trasladados a tres puntos: un albergue de la Secretaría de Medio Ambiente en el Ajusco (304 perros), la Utopía del Deportivo Hermanos Galeana (183 animales) y las instalaciones de la Brigada de Vigilancia Animal (371 animales). Otros 30 perros en estado grave fueron llevados directamente al Hospital Veterinario de la Ciudad de México para atención de emergencia.
Las pérdidas
No todos sobrevivieron. Las autoridades reportaron que 21 animales murieron entre diciembre de 2025 y los primeros días de enero de 2026, antes del operativo, debido al grave deterioro de su salud. En las semanas siguientes, el número de fallecidos siguió aumentando hasta sumar 34, todos por condiciones previas al rescate.
La batalla legal
El caso no terminó con el rescate. El Refugio Franciscano calificó el operativo como ilegal y presentó una demanda ante un juzgado federal para impedir que los animales fueran dados en adopción. Argumentaron que existía una orden judicial vigente que protegía el predio.
La disputa legal se prolongó durante meses. Finalmente, en marzo de 2026, el Juzgado Sexto en Materia Administrativa del Poder Judicial de la Federación negó la suspensión definitiva solicitada por el refugio. Con esa resolución, el gobierno de la CDMX quedó autorizado de manera definitiva para dar en adopción a los 936 animales rescatados.
Mientras tanto, el Refugio Franciscano informó que renovó sus instalaciones con el apoyo de más de 1,200 voluntarios y se declaró listo para recibir de vuelta a los animales. El gobierno mantuvo su negativa, argumentando que cualquier decisión debía priorizar el bienestar de los animales.
Lo que este caso dejó claro
El Refugio Franciscano evidenció un vacío que pocos discutían: no existía una regulación clara para los refugios y albergues de animales en la Ciudad de México. Cualquier persona o asociación podía operar un refugio sin supervisión ni estándares mínimos de bienestar animal.
La jefa de gobierno anunció que enviaría al Congreso capitalino una iniciativa de ley para regular los refugios y albergues, estableciendo requisitos de operación, capacidad máxima, condiciones sanitarias y mecanismos de supervisión.
El caso también demostró que la denuncia ciudadana funciona. Fueron las denuncias acumuladas de vecinos y activistas las que detonaron la investigación y la eventual orden judicial que permitió el operativo.
936 nuevas oportunidades
El Poder Judicial autorizó las adopciones. Cada uno de esos 936 animales ahora tiene la posibilidad de encontrar un hogar. La BVA de la CDMX realiza un proceso de adopción que incluye entrevista, visita domiciliaria y seguimiento posterior. Muchos de estos perros y gatos cargan traumas de maltrato, por lo que se recomienda que lleguen a hogares donde sean el centro de atención.
Si estás en la CDMX y quieres adoptar, la BVA mantiene más de 150 perros disponibles. El proceso es gratuito e incluye esterilización, vacunación y desparasitación.
Denuncia y registra
Si conoces un refugio o albergue donde los animales estén en condiciones inadecuadas, denuncia ante la PAOT, la AGATAN o la Fiscalía. Y registra el caso en denunciamaltratoanimal.mx para que quede documentado.
Por los 936. Por los que no sobrevivieron. Por los que aún esperan un hogar.
Última actualización: agosto 2026